5. La Palabra de Dios llega a un corazón quebrantado.


El hombre tiene su propio pensamiento, por eso los prejuicios son diferentes en cada persona. Cada persona se rige por reglas que vienen de su propia experiencia y el conocimiento de la vida. Por eso la gente cree que nada, ni nadie, podría entrar en su interior y que nadie conoce sus debilidades y sus puntos fuertes, mejor que ellos.

Cuando la palabra de Dios llega a este tipo de persona, ¢¯cómo reaccionaría? Cuando un hombre natural escucha que la sangre preciosa del Señor limpió el pecado de toda la gente del mundo y que él quedó tan blanco como la nieve, le cuesta creerlo y piensa que todavía tiene pecado. Aunque Jesucristo se ofreció a sí mismo ante Dios, el hombre sigue pensando que es pecador. La gente se preocupa solamente por sus debilidades.

Dios y el hombre tienen una perspectiva diferente de lo que es un pecador y la gente piensa que es un pecador porque continúa haciendo cosas malas. Pero Dios, a pesar de eso, lo considera justo porque Él lo limpió totalmente.

Usted debería escoger entre negar su propio pensamiento que le dice que es pecador, o fijar su mirada en la palabra de Dios que dice que es justo. La salvación es cuando la gente puede lograr dejar de creer que es pecador y recibe la palabra de Dios que dice que es justo. Mucha gente piensa que Dios no nos redimió perfectamente y se preocupa por no cometer pecados.

Alguna gente cree que ahora puede ser mejor cada día y por eso es atado por este pensamiento, de que podría llegar a ser buena gente. Al final el hombre niega que el Señor lo hubiera redimido y sigue esperando un cambio en su persona. Este tipo de pensamiento rechaza el evangelio. Por eso primero se debe despojar de su propio pensamiento para recibir la palabra de Dios y que ella pueda penetrar en nuestro corazón.
En el segundo libro de los Reyes, capítulo 5 aparece la historia de Naamán. El era un general del ejército de Siria, pero era leproso. El fue a Israel para ser sanado por Eliseo.

Naamán pensaba que Eliseo saldría a su encuentro inmediatamente, y que puesto en pie invocaría el nombre de Jehova su Dios. Pensaba que alzaría su mano, tocaría la parte enferma y le sanaría la lepra. Cuando llegó a Israel, Eliseo ni siquiera salió a recibirlo sino que envió a su criado que le dijo: Vé, lávate 7 veces en el Jordán y tu carne se restaurará y serás limpio. Una vez dicho esto el criado se fue.

Naamán se enojó porque lo que le mandó a decir Eliseo no estaba de acuerdo con lo que él pensaba que sucedería. Por esa razón dijo, ¡°Abana y Farfar, ríos de Damasco, ¢¯no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¢¯no seré también limpio?¡±

Naamán estaba a punto de regresar, pero sus criados lo convencieron de que hiciera lo dicho por el criado.

Cuando Naamán se despojó de sí mismo pudo ser limpio en el río Jordán. Si Naamán hubiera recibido la palabra de Dios desde el príncipio, se habría curado fácilmente. Sin embargo, su propio pensamiento intervino por eso él iba a regresar a su país aún con la lepra. Pero cuando él desecho su propio pensamiento y obedeció a la Palabra de Dios pudo experimentar la sanidad divina.
Ante la palabra de Dios, debemos despojarnos de nuestra experiencia, pensamiento y conocimiento. A veces cuando un líder cristiano ora al Señor dice, ¡°Yo soy el más pecador de los pecadores, soy hijo de maldición.¡± En su propio pensamiento él cree ser muy humilde, pero en realidad está menospreciando la obra del Señor. Para él, la sangre de Jesucristo no tiene ninguna eficacia. Si alguien da mérito a la muerte de Jesucristo y a la palabra de Dios, puede confesar valientemente ser justo.

En 2 Tesalonicenses 1:8 dice, ¡°...en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo.¡± La perdición no es para los delincuentes y malhechores sino para los que desobecen la palabra de Dios que proclama claramaente la eterna redención de todos nuestros pecados, dejándolos más blancos que la nieve. Este es el evangelio de nuestro Señor Jesucristo.

No aceptar los méritos de Jesucristo y lo que Él hizo en la cruz es rechazar su Obra. Creer ser pecador por su manera de pensar, lo llevará a recibir la pena de destrucción. En Números 21:8 dice: ¡°Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente y ponla sobre una asta, y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.¡± Si la palabra de Dios hubiera dicho, ¡°... toque la serpiente y vivirá...¡± Entonces, cuando la gente la tocara habría sido salva, pero no fue así.

Es muy extraño que la gente algunas veces no cree en la palabra de Dios. A veces la gente se pregunta: ¡°¢¯Esta iglesia será una secta?¡±, a pesar de que la palabra que se predica es correcta y muy bien explicada en esa iglesia. Lo que ocurre es que la enseñanza no concuerda con todo lo aprendido anteriormente. De ahí nace la duda y en estos casos es muy dificíl que la palabra de Dios llegue a ellos.

Aunque no crean en lo que el pastor les dice, ¢®deberían creer en la palabra de Dios! Antes de juzgar si una iglesia es verdadera y si el pastor es recto doctrinalmente, primero se debe abrir el corazón para escuchar. Para considerar si es correcto o no, debe hacerlo en base a la Biblia. En el libro de los Hechos 17:11 dice: ¡°Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.¡±

Después de recibir la palabra de Dios, se debe meditar en ella y por consiguiente creerla. Si un pastor predica lo que la Biblia dice, su iglesia es como dice la Biblia. Lo que es bíblico se debe aceptar. Una persona debe deshacerse de su prejuicio y de su propio pensamiento ante la palabra de Dios. Hoy en día mucha gente va tras una denominación. La denominación no puede ser parámetro de la verdad. Es importante que esa denominación tenga el evangelio. Si no tiene el evangelio ese grupo va a ser destruído por Dios.

Si una persona mide su vida espiritual en base a su experiencia en la vida, solamente va a escuchar la palabra de Dios por costumbre. Ante la palabra de Dios debería caer el prejuicio denominacional, de propios pensamientos y hasta de su propia experiencia.

La palabra de Dios decía, ¡°Lávate 7 veces en el río Jordan¡±, ¡°...cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá.¡±, y ¡°Yo deshice como una nube tus rebeliones, y como niebla tus pecados; vuélvete a mí, porque yo te redimí¡± (Isaías 44:22)

Si una persona recibe el evangelio nítidamente, el tal podrá ser sanado perfectamente de su pecado. Si mira podrá vivir, si cree podrá ser redimido totalmente. Pero, si alguna persona tiene confianza en su experiencia humana, esa persona no se puede zambullir, ni mirar, ni creer.

Si alguna persona reconoce que su iglesia tiene buena palabra de Dios y que explican bien la palabra de Dios, puede seguir su vida espiritual con un corazón dispuesto. Por otro lado, algunas personas que dicen ¡°Ah, tienen buenas enseñanzas¡± pero como no calzan con su experiencia pasada y lo que había estudiado en su denominación anterior, juzgan usando su propio pensamiento. Entonces terminan evaluando a la iglesia de la siguiente manera, "En esta iglesia, ¡°No hay coro,¡± ¡°No hay buenos asientos,¡±, ¡°El pastor es muy jóven,¡± y, ¡°El templo queda en un segundo piso, ¢®Qué informalidad!¡±

Esta es una actitud muy ignorante, porque ¢¯en qué parte de la Biblia dice que se tienen que tener grupos de coros? Todos seremos un coro ante Dios. En la Biblia tampoco se puede encontrar la descripción de cómo deben ser los asientos en la iglesia. ¢®Ellos se reunían en casas, plazas, o cuevas!

Para poder recibir la palabra de Dios, primero hay que despojarse de sí mismo, y dejar sus propias normas. Una vez que hayamos sido despojados de nuestor propio pensamiento, podemos ser justificados al creer la palabra de Dios que dice que, ¡°... con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados.¡± (Hebreos 10:14), y así poder estar siempre gozosos por haber sido santificados para siempre.

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